Migrañas: Desencadenantes, Medicamentos Preventivos y Tratamiento Agudo
feb, 8 2026
Si alguna vez has tenido una migraña, sabes que no es solo un dolor de cabeza. Es como si alguien hubiera clavado un clavo en tu cráneo y luego encendido luces parpadeantes, subido el volumen de un altavoz y te hubiera obligado a caminar bajo el sol en pleno verano. Y eso solo es el comienzo. Las migrañas no son simplemente molestas; son discapacitantes. Afectan a migraña a casi 1 de cada 8 personas en todo el mundo, y las mujeres las sufren tres veces más que los hombres. No es una cuestión de ser débil o de no manejar bien el estrés. Es un trastorno neurológico real, con una biología compleja que aún no entendemos por completo.
¿Qué pasa realmente en tu cerebro durante una migraña?
La ciencia actual sugiere que una migraña no empieza en la cabeza, sino en el cerebro. Es una cascada de señales eléctricas y químicas que se desencadenan en áreas como la corteza cerebral, el tronco encefálico y las membranas que rodean el cerebro. Estas señales provocan inflamación en los vasos sanguíneos y nervios sensibles al dolor de la cabeza. Cuando eso ocurre, tu cerebro recibe una señal de dolor tan intensa que no puedes ignorarla. No es un simple malestar. Es una respuesta neurológica descontrolada, y cada persona la experimenta de forma diferente.
Los desencadenantes más comunes -y por qué no todos son iguales
Lo que te hace tener una migraña no necesariamente le hace tener una a tu vecino. Eso es lo más frustrante. Pero hay algunos desencadenantes que aparecen una y otra vez en los estudios. El más fuerte de todos es el estrés. Hasta el 80% de las personas con migraña lo identifican como un factor clave. Pero lo curioso es que no es el estrés en sí lo que desencadena el ataque. Muchas veces, es el descenso del estrés. Cuando finalmente te relajas después de una semana agotadora -por ejemplo, un viernes por la noche o durante unas vacaciones-, tu cuerpo baja la guardia y el ataque llega. Se llama migraña de relajación, y es tan común que los neurologos la reconocen como un patrón típico.
Otro gran desencadenante es el sueño. No solo dormir poco. También dormir demasiado. Cambiar tu horario de sueño un solo día -por ejemplo, quedarte hasta tarde un viernes y despertarte a las 10 a.m. el sábado- puede ser suficiente para desencadenar un ataque. De hecho, casi la mitad de todos los ataques de migraña ocurren entre las 4 y las 9 de la mañana. ¿Por qué? Porque tu cerebro tiene un reloj interno, y cuando lo desincronizas, se confunde.
En las mujeres, los cambios hormonales son una de las principales causas. La caída de estrógenos antes de la regla es el desencadenante más común. Muchas mujeres notan que sus migrañas empeoran justo antes o durante la menstruación. El embarazo puede mejorarlas en algunos casos, pero en otros las empeora. La menopausia también puede alterar el patrón.
Lo que comes también importa, pero no tan mucho como crees. No es que el queso, el vino o el chocolate te hagan daño por sí solos. Es que, en combinación con otros factores, pueden ser la gota que colma el vaso. El MSG, los edulcorantes artificiales como el aspartamo, el café (y su retirada repentina), el alcohol (especialmente el vino tinto) y los alimentos curados son los más citados. Pero aquí está la clave: no todos reaccionan igual. Algunas personas pueden beber vino todos los viernes y no tener un solo ataque. Otras, ni siquiera un sorbo de vino les conviene. Por eso, no hay una dieta universal para la migraña.
El entorno también juega un papel. Luces brillantes, parpadeantes o fluorescentes, ruidos fuertes, olores intensos (perfumes, humo de cigarro, comida frita) pueden activar una migraña. Pero lo más interesante es la teoría del umbral. Tu cerebro tiene un nivel de tolerancia. Un solo factor -como un día de mucho estrés- puede no ser suficiente. Pero si sumas estrés + falta de sueño + olor fuerte + cambio de presión atmosférica, entonces tu umbral se supera y el ataque llega. Y ese umbral cambía. Cuando estás enferma, cansada o con hormonas desequilibradas, tu umbral baja. Eso significa que lo que antes no te afectaba, ahora sí.
¿Qué medicamentos se usan para prevenir las migrañas?
Si tienes más de cuatro migrañas al mes, o si los ataques son tan intensos que te dejan fuera de combate durante días, entonces la prevención es tan importante como el tratamiento agudo. No se trata de esperar a que te duela para actuar. Se trata de reducir la frecuencia y la intensidad desde el principio.
Los medicamentos preventivos no son de los que te hacen sentir bien de inmediato. Funcionan a largo plazo. Algunos de los más usados son:
- Bloqueadores beta: como el propranolol o el timolol. Originally developed for high blood pressure, they help calm overactive nerve signals in the brain.
- Anticonvulsivos: como el topiramato o el valproato. Estos medicamentos estaban diseñados para la epilepsia, pero también ayudan a estabilizar la actividad eléctrica en el cerebro que lleva a las migrañas.
- Antidepresivos tricíclicos: como la amitriptilina. No se usan por la depresión, sino porque afectan los neurotransmisores relacionados con el dolor.
- Inhibidores de CGRP: como el erenumab o el fremanezumab. Son los más nuevos. Actúan bloqueando una proteína específica (CGRP) que se libera durante una migraña y que causa inflamación en los nervios. Estos medicamentos se administran como inyecciones mensuales y han revolucionado el tratamiento para muchas personas que no respondían a otros fármacos.
Lo importante es que no hay un medicamento perfecto para todos. Lo que funciona para ti puede no funcionar para otra persona. Por eso, los neurologos suelen probar uno a la vez, con paciencia. Pueden tardar semanas o meses en hacer efecto. Y no todos los efectos secundarios son leves: el topiramato puede causar pérdida de peso, confusión o hormigueo; los bloqueadores beta pueden bajar la presión demasiado o causar fatiga. Por eso, la decisión debe ser personalizada, con seguimiento médico.
¿Qué se hace cuando ya tienes la migraña?
Si ya estás en pleno ataque, lo que necesitas es alivio rápido. Aquí entran los tratamientos agudos. No son los mismos que los preventivos. Son los que se toman cuando duele.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): como el ibuprofeno o el naproxeno. Son buenos para migrañas leves o moderadas, especialmente si se toman al primer síntoma.
- Triptanes: como el sumatriptán o el rizatriptán. Son el estándar de oro para migrañas moderadas a severas. Funcionan al contraer los vasos sanguíneos inflamados y bloquear las señales de dolor. Pero no sirven si tienes problemas cardíacos o de presión arterial.
- Gepants: como el ubrogepant o el rimegepant. Son los más nuevos. No contraen los vasos sanguíneos, lo que los hace más seguros para personas con riesgo cardiovascular. Funcionan bloqueando la CGRP, igual que los medicamentos preventivos, pero en forma de pastilla o spray nasal, para usar en el momento del ataque.
- Antináuseas: como el metoclopramida o el proclorperazina. A veces, el vómito y la náusea son tan intensos que el medicamento no se absorbe. Estos fármacos ayudan a calmar el estómago y, en muchos casos, también alivian el dolor.
Una curiosidad: la cafeína. Sí, la misma que puede desencadenar una migraña en algunos, puede ayudar a detenerla en otros. Por eso, muchos analgésicos para migraña incluyen cafeína como ingrediente. Pero cuidado: si la usas demasiado (más de dos o tres días a la semana), puedes caer en un ciclo de rebote: el medicamento alivia el dolor, pero cuando se va, el dolor vuelve peor. Eso se llama migraña por uso excesivo de medicamentos, y es un problema serio que muchos ignoran.
La herramienta más poderosa: el diario de migrañas
No importa qué medicamento te receten, si no sabes qué te desencadena las migrañas, vas a seguir sufriendo. La mejor herramienta que tienes es un diario. No es un ejercicio de escritura. Es un registro práctico. Anota todos los días:
- La fecha y hora del ataque
- La intensidad del dolor (de 1 a 10)
- Lo que comiste y bebiste en las 24 horas anteriores
- Cuántas horas dormiste
- Qué estabas haciendo antes del ataque (trabajo, viaje, ejercicio, pelea, etc.)
- El clima: ¿cambió la presión? ¿llovía? ¿hacía mucho calor?
- Si estabas estresado o relajado
- Qué medicamento tomaste y si funcionó
Después de 2-3 meses, empiezas a ver patrones. Tal vez todos los lunes, después de un fin de semana en el que dormiste mucho y comiste queso, tienes una migraña. O tal vez, cada vez que viajas en avión, te duele la cabeza. Con esa información, puedes empezar a evitar lo que te hace daño, no por adivinación, sino por evidencia.
Lo que no funciona -y por qué
Hay muchas pseudociencias que prometen curar la migraña. Dieta cetogénica, aceites esenciales, acupuntura milagrosa, suplementos milagrosos. Algunos pueden ayudar, pero no como solución única. Lo que realmente importa es la consistencia. Ir a la cama y levantarte a la misma hora. Comer a horas regulares. No saltarte comidas. Manejar el estrés con ejercicio, respiración o terapia. Evitar los desencadenantes que ya identificaste. No hay atajos. No hay píldora mágica que reemplace el estilo de vida.
Tampoco sirve ignorar los síntomas. Si empiezas a ver luces parpadeantes o hormigueo en la mano antes del dolor, no esperes a que sea peor. Toma tu medicamento en ese momento. La clave del éxito es actuar temprano.
¿Puedo curar la migraña con cambios en mi estilo de vida?
No, la migraña no se cura, pero sí se puede controlar muy bien. Muchas personas reducen sus ataques en un 70% o más solo con identificar sus desencadenantes, mantener rutinas estables y tomar medicamentos preventivos si son necesarios. No es una cuestión de voluntad. Es una cuestión de entender tu cuerpo y actuar con inteligencia.
¿Es cierto que el vino tinto causa migrañas?
No siempre. El vino tinto es un desencadenante común, pero no para todos. Lo que realmente puede estar detrás es el histamina, el sulfato o incluso el alcohol en sí. Lo importante no es evitar el vino porque "todos dicen que lo causa", sino observar si tú lo tienes después de beberlo. Si no te afecta, puedes beberlo. Si sí, evítalo. Tu cuerpo es tu guía.
¿Los medicamentos preventivos tienen muchos efectos secundarios?
Algunos sí, pero no todos. Los bloqueadores beta pueden causar cansancio o mareos. El topiramato puede afectar la memoria o hacer que pierdas peso. Pero muchos pacientes toleran bien estos medicamentos. Los inhibidores de CGRP tienen menos efectos secundarios y se consideran muy seguros. Lo clave es empezar con dosis bajas y subir lentamente bajo supervisión médica. Nunca te automediques.
¿Qué debo hacer si mis medicamentos ya no funcionan?
No te rindas. Hay muchas opciones. Puede que necesites cambiar de medicamento, combinar dos, o probar una nueva clase, como los inhibidores de CGRP. También puede ser que tus desencadenantes hayan cambiado. Revisa tu diario. ¿Has cambiado de trabajo? ¿Dormiste menos? ¿Estás más estresado? A veces, el problema no es el medicamento, sino que algo en tu vida ha cambiado y lo necesitas ajustar.
¿Es normal tener migrañas solo una vez al mes?
Sí, es común. Muchas personas tienen migrañas episódicas, con menos de 15 días al mes. Pero si esos días son tan intensos que te dejan incapacitado, merecen atención. No hay un "número seguro" de migrañas que sea "normal". Lo que importa es el impacto en tu vida. Si te impide trabajar, cuidar a tus hijos o salir con amigos, entonces es hora de hablar con un neurólogo.
¿Qué hacer ahora?
Empieza hoy. No necesitas un plan perfecto. Solo necesitas empezar. Abre una nota en tu teléfono. Escribe: "Hoy, a las 8:30 p.m., tuve un dolor de cabeza fuerte. Estaba cansada. Había comido queso. Dormí 5 horas. Hacía frío y había viento." Eso es todo. En tres meses, tendrás más información que la mayoría de las personas que llevan años sufriendo sin entender por qué. Y con esa información, puedes recuperar tu vida.
