Intolerancia alimentaria vs. alergia: síntomas gastrointestinales y pruebas de diagnóstico
ene, 6 2026
¿Has tenido hinchazón después de tomar leche y te preguntas si es alergia o intolerancia? ¿O tal vez te sacan de quicio los gases después de comer pan y sospechas que es gluten? Mucha gente confunde estos dos problemas, pero la diferencia es clave: una es una respuesta inmunitaria que puede matarte, la otra es un problema digestivo que, aunque molesto, no es peligroso. Y lo que hagas depende totalmente de cuál sea.
¿Qué es una alergia alimentaria?
Una alergia alimentaria ocurre cuando tu sistema inmune se equivoca. Piensa que una proteína en la comida -como la de los frutos secos, la leche o los huevos- es un enemigo. Entonces, produce anticuerpos llamados IgE para atacarla. En cuestión de minutos, esos anticuerpos activan células que liberan histamina y otras sustancias. Eso provoca síntomas que pueden ir desde una erupción hasta una caída brusca de la presión arterial. En casos graves, se llama anafilaxia: la garganta se cierra, los pulmones se comprimen, y sin epinefrina inmediata, puedes morir.
Los síntomas gastrointestinales de una alergia no vienen solos. Si te duele el estómago después de comer cacahuetes, probablemente también tendrás urticaria, picazón en la boca, hinchazón de los labios, o incluso dificultad para respirar. Todo ocurre en menos de dos horas, y a veces en menos de cinco. No importa cuánto hayas comido antes sin problema: una sola partícula puede desencadenar una reacción grave. Eso es lo que hace a la alergia tan peligrosa.
Las ocho alimentos que causan el 90% de las alergias en EE.UU. son: cacahuetes, frutos secos, leche, huevos, trigo, soja, pescado y mariscos. En España, la leche y los huevos son los más comunes en niños, mientras que los frutos secos y mariscos dominan en adultos. La FDA exige que los alimentos procesados listen claramente estos alérgenos. Pero eso no protege contra contaminación cruzada: una rebanada de pan que tocó una tostadora donde se tostaron cacahuetes puede ser suficiente.
¿Qué es una intolerancia alimentaria?
Una intolerancia alimentaria no involucra al sistema inmune. No hay anticuerpos. No hay histamina. No hay riesgo de anafilaxia. Simplemente, tu cuerpo no puede digerir bien cierto componente de la comida. La causa más común es la falta de una enzima. Por ejemplo, la lactosa -el azúcar de la leche- necesita la enzima lactasa para descomponerse. Si no tienes suficiente, la lactosa llega al intestino grueso intacta. Allí, las bacterias la fermentan, produciendo gas, hinchazón, calambres y diarrea. Esto suele pasar entre 30 minutos y dos horas después de comer lácteos.
El 65% de la población mundial tiene alguna forma de intolerancia a la lactosa. En España, esa cifra ronda el 40-50%. Pero no significa que debas eliminar toda la leche. Muchas personas pueden tolerar hasta 12 gramos de lactosa al día -aproximadamente una taza de leche- sin síntomas. El queso curado, el yogur con cultivos vivos y la leche sin lactosa son opciones seguras para la mayoría.
Otro ejemplo es la sensibilidad a los sulfitos, usados como conservantes en vinos, frutas secas y mariscos. No es alergia, pero puede causar hinchazón, náuseas o diarrea en personas sensibles. También está la intolerancia a los FODMAPs -azúcares cortos que fermentan en el intestino- que afecta a muchas personas con síndrome de intestino irritable. Y luego está el gluten: hay quienes tienen enfermedad celíaca (una autoinmunidad), otros tienen alergia al trigo, y muchos más tienen sensibilidad no celíaca al gluten, que no es ni lo uno ni lo otro, pero sí causa malestar digestivo.
¿Cómo se diferencian los síntomas?
La clave está en la velocidad, la intensidad y la combinación.
En una alergia:
- Síntomas aparecen en minutos a dos horas
- Siempre incluyen signos fuera del sistema digestivo: urticaria, hinchazón, picazón, sibilancias, mareos
- Reacción puede ser grave o mortal, incluso con pequeñas cantidades
- No hay "tolerancia"; cualquier exposición es riesgosa
En una intolerancia:
- Síntomas aparecen de 30 minutos a varios horas después
- Solo afectan al sistema digestivo: hinchazón, gases, diarrea, calambres, náuseas
- La gravedad depende de la cantidad ingerida
- La mayoría puede comer pequeñas cantidades sin problema
Si después de un vaso de leche te duele el estómago pero no te salen ronchas ni te falta el aire, es casi seguro que sea intolerancia. Si te duele el estómago y al mismo tiempo te salen granitos en los brazos y te cuesta respirar, eso es alergia. Y no lo adivines: ve al médico.
¿Qué pruebas existen y cuáles son confiables?
Las pruebas para alergias son claras y validadas. La más común es la prueba de punción cutánea: se pone una gota del alérgeno en la piel y se pincha suavemente. Si aparece una roncha de 3 mm o más, es positivo. También se hace un análisis de sangre para medir los niveles de IgE específica. Pero aquí está el truco: un resultado positivo no siempre significa alergia clínica. Muchos niños tienen IgE elevada sin reaccionar al comer el alimento. Por eso, la prueba definitiva es la prueba de desafío oral supervisada: te dan la comida en un entorno médico, con todo el equipo de emergencia listo. Solo así se confirma con certeza.
Para la alergia a los cacahuetes, ahora se puede medir el nivel de una proteína específica llamada Ara h 2. Si supera 0,23 kU/L, hay un 95% de probabilidad de que tengas una alergia real. Esto evita que mucha gente evite alimentos innecesariamente.
En el lado de las intolerancias, las pruebas son distintas. Para la intolerancia a la lactosa, se usa la prueba de aliento con hidrógeno: bebes una solución con lactosa y luego expiras cada 15 minutos. Si el hidrógeno en tu aliento sube 20 ppm por encima del nivel inicial, tienes malabsorción. Para la enfermedad celíaca, se hace un análisis de sangre para buscar anticuerpos contra la transglutaminasa tisular (tTG-IgA). Si el valor es mayor a 10 U/mL, se hace una biopsia intestinal. Si se ve daño en la mucosa (clasificación Marsh 3), es celiaca.
Pero cuidado: las pruebas de IgG para "sensibilidades alimentarias" no sirven. Las organizaciones médicas, como la Academia Americana de Alergia e Inmunología, las han desacreditado por completo. Estas pruebas miden anticuerpos que no tienen relación con síntomas. Son inexactas: su sensibilidad es menor al 30% y su especificidad, inferior al 45%. Las clínicas que las ofrecen están vendiendo falsas certezas. No las hagas.
¿Qué haces si sospechas que tienes uno de estos problemas?
Primero: no te automediques. No te quites la leche, el gluten o los huevos sin saber por qué. Eliminar alimentos sin diagnóstico puede llevarte a deficiencias nutricionales, especialmente en niños y ancianos.
Si sospechas de alergia, ve a un alergólogo. Si tienes síntomas digestivos y no hay signos de reacción alérgica, ve a un gastroenterólogo. Ellos te guiarán por el camino correcto.
Para intolerancias, el método más confiable es la dieta de eliminación seguida de reintroducción. Por ejemplo, si piensas que el gluten te hace daño:
- Elimina todos los alimentos con gluten durante 4-6 semanas. Sin pan, pasta, cerveza, salsa de soja, etc.
- Registra tus síntomas diarios: dolor, gases, energía, sueño.
- Después de ese tiempo, reintroduce una porción pequeña de gluten (como una rebanada de pan) y observa durante 24-48 horas.
- Si los síntomas vuelven, es probable que tengas sensibilidad no celíaca.
Este método es más preciso que cualquier prueba de laboratorio para muchas intolerancias. Y no requiere gastos innecesarios.
¿Cómo manejar cada uno en la vida real?
Si tienes alergia:
- Siempre lleva un autoinyector de epinefrina (EpiPen). No lo guardes en el coche ni en la oficina. Llévalo contigo, 24/7.
- Lee siempre las etiquetas. En España, la normativa europea exige que los alérgenos estén en negrita en los ingredientes.
- Informa a tu entorno: familia, amigos, profesores, camareros. No asumas que saben lo que es una reacción alérgica.
- Las inyecciones cuestan entre 550 y 750 euros sin seguro. Si no puedes pagarlas, pregunta en tu centro de salud: hay programas de ayuda.
Si tienes intolerancia:
- No necesitas eliminar por completo. Aprende tu umbral. Muchos toleran pequeñas cantidades.
- Busca alternativas: leche sin lactosa, pan sin gluten, yogures con cultivos probióticos.
- Evita los productos ultraprocesados. Muchas veces, los síntomas vienen de aditivos, no del alimento natural.
- Considera suplementos de enzimas. Por ejemplo, las pastillas de lactasa antes de comer lácteos pueden prevenir síntomas.
En ambos casos, no te aísles. Hay grupos de apoyo, recetas adaptadas, y profesionales que te ayudan a vivir bien sin miedo.
¿Qué pasa si no haces nada?
Si tienes una alergia y no la tratas, puedes morir. No es exageración. Una reacción pasada leve no garantiza que la próxima lo sea. La anafilaxia no espera.
Si tienes una intolerancia y la ignoras, no morirás, pero tu calidad de vida se desmorona. Dolor constante, fatiga, ansiedad por comer, evitación social, problemas de sueño. El intestino inflamado crónicamente puede afectar tu inmunidad, tu estado de ánimo y tu absorción de nutrientes.
La buena noticia: ambos problemas se pueden manejar. Pero solo si los entiendes. No confundas una alergia con un malestar digestivo. No te creas los test de IgG. No elimines alimentos sin pruebas. Y no te resignes a vivir con dolor.
El cuerpo te habla. Escúchalo. Y busca ayuda profesional. Tu salud digestiva no es un detalle. Es el fundamento de tu bienestar.
¿Puedo tener alergia a la lactosa?
No. La alergia a la lactosa no existe. La lactosa es un azúcar, no una proteína. Las alergias se dan contra proteínas. Lo que existe es intolerancia a la lactosa, causada por la falta de la enzima lactasa. Si crees que tienes alergia, es probable que sea una reacción a la proteína de la leche (caseína o lactoglobulina), que sí puede causar alergia. Es importante diferenciarlo: una es digestiva, la otra es inmunitaria y peligrosa.
¿El gluten me hace daño o es mi intestino irritable?
Muchas personas confunden la sensibilidad al gluten con el síndrome de intestino irritable (SII). De hecho, un estudio de 2023 encontró que el 45% de quienes creen tener intolerancia al gluten en realidad tienen SII. Antes de eliminar el gluten, debes descartar enfermedad celíaca (con análisis de sangre y biopsia) y alergia al trigo. Si ambos dan negativo y los síntomas mejoran con una dieta sin gluten, entonces puede ser sensibilidad no celíaca. Pero muchas veces, los síntomas mejoran porque se eliminan los FODMAPs, que están en el trigo, no el gluten.
¿Las pruebas de sangre para intolerancias funcionan?
No. Las pruebas que miden IgG contra alimentos no tienen validez científica. La Academia Americana de Alergia e Inmunología las considera inútiles y potencialmente dañinas. El cuerpo produce IgG como respuesta normal a la exposición a alimentos, no como señal de intolerancia. Estas pruebas dan muchos falsos positivos. Personas sanas las aprueban como "intolerantes" a 10 o 15 alimentos. Eso lleva a dietas innecesarias, pérdida de peso, estrés y deficiencias nutricionales. Usa solo pruebas validadas: aliento, sangre para celiaca, o eliminación guiada.
¿Puedo desarrollar una alergia alimentaria de repente siendo adulto?
Sí. Aunque muchas alergias empiezan en la infancia, es común desarrollarlas en la edad adulta. Las alergias a mariscos, frutos secos y frutas (como el melocotón o la manzana) aparecen con frecuencia entre los 30 y 50 años. Los cambios en el sistema inmune, exposiciones repetidas, o incluso infecciones virales pueden desencadenarlas. Si empiezas a tener síntomas después de comer algo que antes te sentaba bien, no lo ignores. Ve al alergólogo.
¿Qué pasa si como algo que me hace daño por accidente?
Si tienes alergia y comes algo que te provoca reacción, usa tu autoinyector de epinefrina inmediatamente, incluso si los síntomas parecen leves. Llama al 112 o ve a urgencias. No esperes a que empeore. La epinefrina salva vidas. Si tienes intolerancia, el daño es digestivo: descansa, bebe agua, evita más alimentos irritantes. No necesitas ir al hospital, pero si los síntomas persisten más de 24 horas o hay sangre en las heces, consulta a tu médico. No asumas que es "solo intolerancia".

Andrea Coba
enero 6, 2026 AT 20:54Gracias por este post, me cambió la vida. Ya no me siento rara por no poder tomar un café con leche sin explotar.
diana jahr
enero 6, 2026 AT 22:06Yo también tenía dudas entre alergia e intolerancia, y lo que más me ayudó fue la dieta de eliminación. No es mágico, pero es el único método que no te vende humo. Siempre digo: si no lo validan los médicos, no lo creas. 🙏
José Luis Alonso Gallardo
enero 7, 2026 AT 17:39Me encanta que alguien hable de esto sin miedo. En mi familia, mi abuela decía que el gluten era un invento de Big Pharma... hasta que se hizo la biopsia y vio que su intestino estaba hecho un desastre. Ahora come pan sin gluten y vive como una princesa. La ciencia no es mala, solo hay que escucharla.
José Manuel Martín
enero 8, 2026 AT 13:55¡Ojalá todos leyeran esto antes de gastar 200€ en un test de IgG! Me pasé años creyendo que era intolerante a 12 alimentos porque me lo dijo una esteticista que tenía un curso de "nutrición energética". Resulta que era solo ansiedad y malos hábitos. La verdad, si tu intestino te grita, no es porque el queso sea tu enemigo... es porque estás estresado, duermes poco y comes ultraprocesados. La comida real es tu mejor aliada.
JULIO ANDINO
enero 9, 2026 AT 02:37Interesante... pero demasiado suave. ¿Alguien ha considerado que las alergias modernas son un efecto secundario de la desinfección excesiva, los antibióticos infantiles y la pérdida de microbiota? La medicina convencional no quiere admitirlo, pero la higiene excesiva ha roto el equilibrio inmunológico de la humanidad. No es solo lactosa o gluten: es el sistema entero que se ha desconfigurado. Y no, no es culpa tuya. Es culpa de la industria alimentaria y los pediatras que recetan antibióticos como si fueran caramelos.
Ana Elrich
enero 10, 2026 AT 19:42La clave está en la diferencia entre inmunoglobulina IgE y IgG. La primera es el indicador de alergia real, la segunda es un simple registro de exposición. Pero las clínicas alternativas lo saben y siguen vendiendo pruebas porque ganan dinero. Es un negocio de miedo. Si te dicen que eres intolerante al tomate, al aguacate y a la cebolla... probablemente estés en una de esas. No caigas. Busca a un gastroenterólogo certificado, no a un "especialista en detox".
Alexandra Mendez
enero 11, 2026 AT 03:13Me parece increíble que aún haya personas que crean en los tests de IgG. Es como creer en el horóscopo para diagnosticar diabetes. La ciencia tiene métodos validados, reproducibles, publicados en revistas con revisión por pares. No necesitas un test de 300€ para saber que la leche te hace daño. Prueba sin ella durante 4 semanas y luego reintrodúcela. Eso es evidencia empírica. No es mística, no es esotérica. Es biología. Y si no lo entiendes, no es culpa de la ciencia, es culpa de tu educación.
¿Por qué la gente prefiere comprar un test que le diga qué evitar, en vez de aprender a escuchar su cuerpo? Porque es más fácil culpar a los alimentos que a uno mismo. Pero la verdad duele: a veces, el problema no es el pan, es el estrés, el sueño o el sedentarismo. No todo es intolerancia. A veces, es vida.
Y por favor, dejen de decir "soy intolerante al gluten" porque no les gusta la pasta. Eso no es una identidad, es una excusa para comer ensaladas con una actitud de superioridad moral. La intolerancia real es una carga. No una moda.
La anafilaxia no es un "mal rato". Es un evento que te deja en la UCI. Si no lo entiendes, no lo minimices. Si lo entiendes, respétalo. No todo es "yo no puedo con eso". Algunos realmente no pueden con nada.
Y sí, el queso curado tiene menos lactosa. Y sí, el yogur con probióticos ayuda. Y sí, puedes tomar una taza de leche si no te duele. Pero no te inventes intolerancias porque quieres ser "especial". La salud no es un estatus social.
Martin Dávila
enero 12, 2026 AT 14:30¿Y si... todo esto es una mentira de la industria láctea y del gluten? ¿Y si las pruebas de aliento y la biopsia son manipuladas? ¿Y si el verdadero problema es el aspartamo, los edulcorantes y los colorantes en los "alimentos sin gluten"? Yo no confío en los médicos. Ellos te dicen que tomes medicamentos, pero nunca te dicen que el pan industrial es veneno. Y lo que más me preocupa: ¿quién financia las investigaciones? ¿La industria alimentaria? ¿La farmacéutica? ¡No hay neutralidad!
Yo no comí gluten en 2018 y dejé de tener migrañas. ¿Coincidencia? No. Es un complot. El gluten es un veneno moderno. La ciencia oficial lo niega porque les conviene. Y los tests de IgG? Son una trampa para que sigas comprando productos caros. Yo ya no confío en nadie. Ni en los médicos. Ni en los estudios. Ni en las etiquetas. Solo en mi cuerpo. Y mi cuerpo me dice: NO AL TRIGO.
Amaia Davila Romero
enero 14, 2026 AT 12:31¿Alguien más se ha dado cuenta de que las alergias se han disparado desde que pusieron el 5G? No es casualidad. Las ondas electromagnéticas alteran la permeabilidad intestinal. Y los laboratorios lo saben. Por eso ahora venden más tests, más medicamentos, más leche sin lactosa. ¡Es un negocio! El 5G te hace intolerante. Y ellos te venden la solución. ¿No lo ven? Es control. ¿Por qué no hablan de eso en los hospitales? Porque están pagados. Yo lo sé. Mi hermana tuvo anafilaxia tras una llamada de WhatsApp. No es coincidencia.
jeannette karina villao leon
enero 15, 2026 AT 09:42El post está bien, pero no menciona que en países como Ecuador, muchas personas tienen intolerancia a la lactosa por razones genéticas y no tienen acceso a pruebas ni a leche sin lactosa. La discusión es elitista. No todos pueden permitirse una biopsia o un EpiPen. La salud no es un lujo. Y la gente que vive en zonas rurales no tiene opción. Solo tiene lo que hay.
carol galeana
enero 15, 2026 AT 14:37Interesante... pero ¿y si la verdadera intolerancia es a la industria alimentaria? ¿Y si el problema no es el gluten, sino los pesticidas, los aditivos y los aceites hidrogenados que acompañan a los productos con gluten? Nadie habla de eso. Solo se enfocan en eliminar el trigo, pero no en eliminar el veneno que lo rodea. La solución no es una dieta sin gluten... es una revolución alimentaria. Pero claro, eso no vende libros ni tests de IgG.
JAvier Amorosi
enero 16, 2026 AT 08:34Yo lo probé: eliminé gluten por 6 semanas. No noté cambio. Vuelvo a comerlo sin problema. No soy especial. Solo tengo suerte.
Jesus De Nazaret
enero 16, 2026 AT 14:19Gracias por este post tan claro. Me hizo recordar que mi tía tenía alergia al huevo y nunca lo supo hasta que tuvo una reacción grave en una fiesta. Ahora lleva su EpiPen en su bolso, y siempre pregunta antes de comer. Eso es lo que importa: saber, no adivinar. La vida es demasiado corta para jugar a la ruleta con tu cuerpo.
Alberto González
enero 16, 2026 AT 16:49¿Y qué pasa con las personas que tienen síntomas pero no cumplen con los criterios diagnósticos? ¿Las ignoramos? ¿Las llamamos "psicosomáticas"? La medicina convencional tiene límites. No todo se encaja en una prueba. A veces, el cuerpo grita y los laboratorios callan. No todo es IgE o lactasa. A veces, es el estrés, el microbioma, el sueño. Pero si no tienes acceso a un especialista que escuche, te quedas en el limbo. Y eso es un fracaso del sistema. No es culpa tuya. Es culpa de un sistema que prioriza lo cuantificable sobre lo humano.
Luis Hinojosa
enero 16, 2026 AT 20:59Creo que lo más importante aquí es que no se debe diagnosticar uno mismo. He visto a muchos amigos en México que eliminan alimentos por redes sociales y terminan con deficiencias de vitamina B12, hierro, calcio... y luego van al médico porque están cansados, con mareos y caída de pelo. La dieta sin gluten no es más saludable por definición. Es solo una dieta. Y si no la necesitas, puede hacerte más daño que bien. Lo que sí necesitas es un profesional que te guíe, no un influencer que vende barras de proteína sin gluten. La salud no se compra en Instagram. Se construye con paciencia, pruebas y seguimiento médico. Y sí, las pruebas de aliento y la biopsia son incómodas, pero son la única forma de saber con certeza. No hay atajos. Ni mágicos, ni espirituales, ni de TikTok.
Si tienes síntomas, ve al médico. No al vendedor de suplementos. No a la amiga que leyó un libro. No a la terapeuta que te dijo que "tu intestino guarda traumas". Ve al gastroenterólogo. Con credenciales. Con título. Con experiencia. Y si no te escucha, busca otro. Tu cuerpo merece ser tomado en serio.
Y por favor, no te sientas culpable si no puedes pagar un EpiPen. Pregunta en tu centro de salud. En muchos países, hay programas de ayuda. No estás solo. Y no estás mal por no tenerlo. Estás mal si no lo pides. La salud es un derecho, no un privilegio. Y tú mereces vivir sin miedo.
José Manuel Martín
enero 18, 2026 AT 02:13Yo lo probé: eliminé gluten por 6 semanas. No noté cambio. Vuelvo a comerlo sin problema. No soy especial. Solo tengo suerte.