Cómo elegir entre múltiples genéricos para la misma medicina

Cómo elegir entre múltiples genéricos para la misma medicina ene, 4 2026

¿Has notado que tu receta de medicamento genérico cambia de vez en cuando? Que la caja tiene un nombre diferente, el color es otro, y el precio también varía? No estás loco. Estás viendo lo que ocurre cuando hay varios genéricos para la misma medicina. Y sí, no todos son iguales, aunque la ley diga lo contrario.

¿Qué significa realmente que un genérico sea "igual"?

La FDA exige que un medicamento genérico tenga la misma sustancia activa, la misma dosis, la misma forma (pastilla, cápsula, inyección) y el mismo camino de entrada al cuerpo que el de marca. Eso suena sencillo. Pero hay un detalle técnico que pocos entienden: bioequivalencia.

Esto no significa que el genérico contenga el 100% de la misma cantidad de fármaco. Significa que cuando lo tomas, tu cuerpo absorbe la cantidad de medicamento dentro de un rango aceptable: entre el 80% y el 125% de lo que absorbes con la marca. Eso no es un error. Es un estándar científico. La FDA ha revisado miles de estudios y ha encontrado que, en promedio, la diferencia real entre un genérico y su marca es solo del 3,5% en la cantidad de medicamento que llega a la sangre. Eso es menos que lo que cambia si te saltas una comida o bebes un café antes de tomarlo.

Pero aquí está el problema: cuando hay cinco genéricos distintos para la misma pastilla, cada uno puede estar en un extremo distinto de ese rango. Uno puede estar en el 82%, otro en el 123%. Ambos son legales. Pero para ti, como paciente, eso puede marcar la diferencia.

Los genéricos que debes evitar cambiar

No todos los medicamentos son iguales cuando se trata de cambios. Algunos tienen un índice terapéutico estrecho. Eso significa que la diferencia entre una dosis que funciona y una que es peligrosa es muy pequeña. En estos casos, incluso un pequeño cambio en la cantidad de medicamento en tu sangre puede causar efectos graves.

Los medicamentos más sensibles son:

  • Levotiroxina (para el tiroides): Un pequeño cambio puede hacerte sentir cansado, ganar peso o sufrir palpitaciones.
  • Warfarina (anticoagulante): Cambiar de genérico puede aumentar el riesgo de coágulos o hemorragias.
  • Digoxina (para el corazón): Puede causar arritmias si el nivel sube o baja demasiado.
  • Fenitoína (para convulsiones): Cambiar de marca puede desencadenar una crisis.

La Sociedad Endocrina recomienda una regla simple: una vez que encuentres un genérico que te funcione, quédate con él. No lo cambies por otro, aunque sea más barato. Si tu médico te recetó levotiroxina y te sientes bien con un genérico de la empresa X, no aceptes otro de la empresa Y sin avisarle.

El código AB: tu mejor aliado en la farmacia

La FDA clasifica los genéricos en la Orange Book con códigos. El más importante es el AB. Si ves ese código, significa que el genérico ha sido probado y aprobado como completamente intercambiable con la marca. Es la opción más segura.

Hay otros códigos, como el B. Eso no significa que sea malo. Significa que aunque cumple con los requisitos legales, hay evidencia de que su comportamiento en el cuerpo puede variar más de lo normal. Estos genéricos B pueden ser útiles si estás empezando un tratamiento y quieres ahorrar dinero. Pero si ya estás estable en tu medicina, no los uses como sustituto.

¿Cómo sabes qué código tiene tu medicamento? Pídeselo a tu farmacéutico. No lo adivines. No lo ignores. En muchos casos, el farmacéutico puede verlo en su sistema antes de entregarte la caja. Si no te lo dice, pregúntalo directamente: "¿Este genérico tiene código AB?"

Mano sosteniendo un frasco de levotiroxina con un triángulo de advertencia y porcentajes de absorción.

¿Por qué cambian los genéricos en tu farmacia?

La razón más común es el precio. Las farmacias y los seguros médicos buscan el genérico más barato. A veces, un proveedor nuevo entra al mercado y ofrece el mismo medicamento a un 30% menos. La farmacia lo cambia automáticamente. No te lo preguntan. No te avisan.

En 49 de los 50 estados de EE.UU., la ley permite a la farmacia hacer este cambio sin tu consentimiento, siempre que sea un genérico AB. Pero en 28 estados, si ya estabas tomando un genérico de una marca específica y ahora te cambian a otra, el farmacéutico debe notificar a tu médico. Eso es importante. Porque si te sientes raro después del cambio, tu médico necesita saber que puede ser por el medicamento, no por otra cosa.

En España, aunque no hay un sistema exactamente igual, las farmacias también pueden cambiar genéricos por motivos de coste. Pero aquí no existe un código AB como en EE.UU. Por eso, tú debes ser más proactivo. Guarda las cajas anteriores. Mira el nombre del fabricante. Si cambia, pregunta.

¿Cuándo es seguro cambiar de genérico?

Para medicamentos como la simvastatina (para el colesterol), el metformina (para la diabetes tipo 2), o el lisinopril (para la presión arterial), el riesgo de cambiar de genérico es muy bajo. La evidencia es clara: no hay diferencias reales en efectividad o efectos secundarios entre los genéricos de estos fármacos.

En estos casos, puedes ahorrar mucho dinero. Una pastilla de marca puede costar 5 euros. La misma en genérico, 0,80 euros. Eso es un ahorro del 84%. En un año, eso suma cientos de euros. Si no tienes una condición crítica, no hay razón para pagar más.

La clave está en la consistencia. Si decides cambiar a un genérico más barato, quédate con el mismo fabricante. No cambies de genérico cada vez que vayas a la farmacia. Eso sí puede causar problemas, incluso si todos son AB. Tu cuerpo se acostumbra a una forma específica de absorción. Cambiar constantemente es como cambiar de coche cada semana: no sabes qué está causando el ruido.

Paciente y farmacéutico discutiendo un medicamento con una burbuja de pensamiento mostrando niveles en sangre.

Lo que no te dicen: los fabricantes no son iguales

No todos los laboratorios que hacen genéricos son iguales. Algunos tienen instalaciones modernas, controles de calidad estrictos y años de experiencia. Otros son empresas nuevas, con fábricas en países donde la supervisión es más débil. La FDA inspecciona, pero no puede estar en todas partes.

En 2021, la FDA emitió advertencias a varios fabricantes de genéricos de levotiroxina por problemas en la bioequivalencia. Eso no significa que todos los genéricos de ese medicamento sean malos. Solo que algunos no cumplían. Y los que sí cumplían, siguieron vendiéndose sin problema.

¿Cómo saber quién es confiable? No puedes. Pero puedes observar. Si un genérico nuevo te hace sentir mal, no lo ignores. Habla con tu médico. Pide que registren el nombre del fabricante. Esa información es valiosa. Si varios pacientes reportan el mismo problema con un genérico específico, la FDA lo investiga. Pero solo si alguien lo dice.

Qué hacer si notas algo raro después de cambiar de genérico

Si empiezas a sentir:

  • Palpitaciones inusuales
  • Cansancio extremo sin razón
  • Confusión o mareos
  • Un cambio en tu estado de ánimo o energía

...y acabas de cambiar de genérico, no lo pases por alto. No lo atribuyas al estrés, a la edad, o al clima. Pregunta: "¿Cambió mi medicamento?"

Guarda la caja. Toma una foto del nombre del fabricante. Llama a tu farmacia y pregunta: "¿Qué genérico me dieron?". Luego, llama a tu médico y dile: "Cambió el genérico y me siento distinto". Eso es suficiente para que te hagan un análisis de sangre o te vuelvan a recetar el anterior.

La FDA y los médicos saben que esto pasa. Pero solo pueden actuar si alguien les dice que algo no va bien. Tú eres el primero en notar el cambio. No lo subestimes.

La regla de oro: no te dejes llevar por el precio solo

El genérico no es una ganga. Es una herramienta médica. Como cualquier herramienta, hay mejores y peores. El precio bajo es atractivo. Pero no es el único factor.

Para medicamentos de bajo riesgo: elige el más barato, pero quédate con el mismo fabricante.

Para medicamentos de alto riesgo: no cambies. Si ya estás bien con uno, no lo toques. Si te recetan uno nuevo, pide una explicación.

Siempre pregunta: "¿Este es AB?". Si no lo es, pregunta por qué. Si te dicen "es igual", pide ver el código en la Orange Book o en la ficha del medicamento.

Y recuerda: tu cuerpo no ve "genérico" o "marca". Solo ve la cantidad de medicamento que entra en tu sangre. Si esa cantidad cambia, tú lo sientes. No dejes que un algoritmo de ahorro decida por ti lo que es seguro para tu salud.

4 Comentarios

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    Andrea Fonseca Zermeno

    enero 4, 2026 AT 20:29

    Yo cambié de genérico de levotiroxina hace un año y me volví un zombi sin energía. No lo pensé, creí que era estrés. Hasta que vi el nombre del fabricante diferente en la caja. Ahora solo pido el que me funcionó, aunque cueste 2 euros más. Mi tiroides agradece.
    Y sí, la farmacia me lo cambió sin avisar. Qué locura.

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    Gonzalo Andrews

    enero 4, 2026 AT 22:28

    Esto no es sobre medicamentos, es sobre el sistema que te trata como un número en una hoja de cálculo. ¿Sabes qué es más peligroso que un genérico malo? Que te digan que ‘es igual’ cuando tu cuerpo sabe que no lo es. La bioequivalencia es un truco legal para que las farmacéuticas ganen más y tú pagues con tu salud. No hay ‘igual’ cuando tu cuerpo no es una máquina de ensayo.
    El código AB no es una garantía, es una ilusión administrativa. Si tu cuerpo cambia, no es por ti. Es porque alguien decidió que tu vida valía menos que un 30% de ahorro.

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    Sergi Capdevila

    enero 6, 2026 AT 20:13

    ¡Claro, porque en España no tenemos Orange Book, así que todos somos conejillos de indias vivientes! ¿Sabes qué es peor que un genérico B? Que el farmacéutico te mire como si fueras un idiota por preguntar. Yo le dije a uno: ‘¿Este es AB?’ y me respondió: ‘¿Qué es eso?’
    ¡Exacto! Ni él lo sabe. Y tú, que pagas tus impuestos, te quedas con lo que te dan. Esto no es salud pública, es lotería farmacéutica.

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    Adriana Alejandro

    enero 7, 2026 AT 00:54

    Me encanta cómo la gente se asusta con los genéricos como si fueran un mal de ojo. Yo tomo metformina desde 2018 y he cambiado de 5 marcas distintas. Nada. Cero efectos. ¿Sabes por qué? Porque la ciencia funciona. Si la FDA dice que es seguro, es seguro.
    Y si tú te sientes raro, quizás no es el medicamento… ¿y si eres tú? Solo digo.
    P.D. Sí, el precio importa. Mi bolsillo no es un banco de inversión.

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